Filosofía

La palabra liberal se refiere a aquella persona con amplio criterio, casada o soltera, que decide ejercer su libertad de acción en lo que respecta su vida sexual. Esto incluye el intercambio de pareja, la práctica de sexo en grupos de tres personas o más y todas las variaciones que puedan surgir con ello, dependiendo de las preferencias personales. Y aunque muchas personas confunden este estilo de vida solo con el
intercambio de parejas, cada vez más solteros de ambos sexos de todas las edades adoptan este excitante estilo de vida.

¿CUAL ES EL SECRETO PARA LLEVAR UNA VIDA LIBERAL EXITOSA…?
Comunícate! Habla con tu pareja, conversa con otras parejas y sé tan atento y cortés con tu esposa como lo debes ser con los otros amigos. Según estudios recientes , la mayoría de las parejas liberales entrevistadas refirieron haber mejorado de una forma notable su relación de pareja después de iniciarse en este estilo de vida, tanto en lo sexual como en lo afectivo; sus relaciones sexuales de pareja, aun después de años de casados, tienen una frecuencia de cuatro veces por semana y muchos describen su relación personal como más cálida e íntima, al haberse convertido en “cómplices” además de esposos. Y es natural, porque si una pareja puede discutir abiertamente su vida sexual, es lógico que puedan discutir -y solucionar- cualquier otro problema de la vida cotidiana en común. Pero es importante poner énfasis en lo siguiente: Si una pareja tiene ya problemas graves, adoptar este modo de vida no es la solución. El estilo de vida liberal es para parejas que se aman, que se aceptan como son y que tienen consideración del uno por la otra.

¿ EXISTE ALGO ASÍ COMO UN MANUAL DE ETIQUETA…?

Sí, aunque es un código no escrito y está normado más que nada por el
sentido común y por el trato social. He aquí ciertos puntos recomendables:

1. Sé cortés. Todos queremos ser tratados como personas, no como objetos y la cortesía es agradecida por todos. Trata a todos con consideración, sensibilidad y discreción. Recuerda la regla de oro: trata a los demás como quieres que te traten a tí.
2. Sé amigable. Aunque no te interesara llevar a cabo alguna experiencia sexual con otra pareja o persona, respeta sus sentimientos, porque ¡quién sabe! Probablemente resulten ser personas interesantes y que te puedan aportar algo diferente.

3. Contesta todos los mensajes. No dejes de contestar todos los mensajes que se te envíen, aun cuando sea para decir simplemente “No, gracias”; de esa manera evitas que alguien pierda el tiempo y te lo haga perder a tí.

4. Prepárate. Si deciden tú y tu pareja concretar una cita con alguien , toma las previsiones del caso. Te recomendamos fuertemente llevar y usar preservativos de látex y no está de más que en el neceser de tu esposa incluyan un par de toallas así como otros efectos personales (peine, lipstick, enjuague bucal, etc)

5. Limpieza e higiene. Sí, todos sabemos que eso es parte de la educación, pero te sorprendería saber cuántas personas, por ejemplo, no se han enterado de que su aliento no es muy agradable. Revisa todos los detalles a este respecto; conviene, por mencionar uno, que en vez de desodorante -que es cubrir un olor con otro- usaras antitranspirantes perfumados, los que evitan el que sudes en exceso en ciertos momentos comprometedores -si tienes suerte eso puede suceder-.

6. Toma en cuenta los sentimientos de los demás. Observa si tu esposa y la otra pareja o persona actúa de un modo relajado o tenso, para que de ese modo, contribuyas a disipar con un momento de buen humor o con una conversación amena cualquier cosa que pueda molestar a los demás. Recuerda, no todos sentimos ni pensamos igual.

7. No seas insistente. Si alguien -incluyendo tu esposa- dice NO, no se vale preguntar POR QUÉ, porque después de todo, el ser liberal significa la libertad de criterio y de acción tanto para tí como para los otros. Y evade cualquier situación que pueda hacer que tu esposa perciba como forzada.

8. Sólo acepta lo que sea divertido para todos. Recuerda, esa es la idea, divertirse y pasar un rato agradable. No pongas tu idiosincrasia o forma de pensar a discusión ni polemices con las ideas de otros, porque lo que podría ser un encuentro sumamente divertido puede acabar por convertirse en una discusión política o religiosa que no conduce a nada.

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